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¡Quiero más libertad! (Normas y límites con los hijos)/Por: Gladys Veracoechea, Psicóloga infanto-juvenil (Madrid)

Por: Gladys Veracoechea Troconis

Psicóloga infantil y juvenil /Madrid, orientación presencial y online a padres (gladysveracoechea1@gmail.com)

El tema de las normas y límites y en especial de ¿cómo debemos modificarlas, ampliarlas, hacerlas más flexibles? es bastante controversial.

¿Cómo podemos flexibilizarlas con nuestro hijo de 12 años? ¿Cómo se puede saber cuáles normas flexibilizar y cuáles no? ¿Qué hacer si nuestro hijo no cumple con las nuevas normas? ¿Debemos tener la misma actitud con todos nuestros hijos, aunque tengan diferentes edades?

Son respuestas que daré sobre la base de mi práctica clínica con niños y jóvenes, durante más de 35 años.

Es evidente que los padres deben establecer un sistema de normas y límites con sus hijos, es la forma de darles estructura y especialmente seguridad. Saber a qué atenerse, saber qué se espera de ellos. Pero también es cierto que no se pueden tener los mismos límites con niños pequeños que con los niños mayores.

El momento de hacer cambios lo va a marcar el mismo niño. Por lo general empieza en forma de queja, de comparaciones con sus compañeros, de necesidad de sentirse “más libre”. Entonces ese es el momento de actuar.

No basta con que el niño desee “más libertad”, debe demostrar a los padres que es capaz de gestionar su tiempo y especialmente su responsabilidad.

A medida que los niños crecen necesitan límites lo suficientemente amplios como para que sientan que tienen libertad, que les permita explorar su ambiente de forma saludable, que les permita conocer, investigar, dar pasos que le permitan un mayor conocimiento de su propio mundo. Pero también las normas y límites deben ser lo suficientemente restrictivos como para que se sientan seguros, estables, con el control que requieren, con la certeza de saber qué se les exige, se les permite, etc. No es una tarea sencilla. En la teoría todo es fácil, pero en la práctica implementar estos cambios de forma eficaz, muchas veces se torna dificultoso.

Es necesario partir desde la base de lo que existe en la actualidad. Verificar junto con el niño las normas y límites existentes: analizar qué es lo que le incomoda, cuáles son sus expectativas, revisar junto con él si ha logrado cumplir con las normas tal y cual están en la actualidad. Suponiendo que así sea (por ejemplo: si la norma actual es que debe estar de regreso a la casa a las 8 y 30 pm y lo ha cumplido con responsabilidad hasta ahora), podemos flexibilizar la norma hasta cierto punto. Quizás ampliar la hora de llegada a las 9 y 30. Aunque señale que sus amigos tienen el permiso para llegar más tarde, llegar a acuerdos parciales con su hijo. Si demuestra que puede responsabilizarse por esa hora de más, en un futuro cercano volverán a conversar y verificar si es factible modificar de nuevo la norma. Él es quien debe demostrar que está listo a recibir más libertad y demostrar que es responsable y capaz de cumplir con lo acordado.

En caso de que el niño no cumpla con las nuevas normas, será necesario regresar al nivel anterior. No valen excusas, para instaurar un nuevo nivel de límites y normas es indispensable que su hijo cumpla con los acuerdos establecidos.

Se pueden aceptar excepciones, siempre y cuando llame por teléfono, avise de que ha sucedido algo imprevisto y que ese imprevisto sea razonable para los padres. De lo contrario, volver durante un tiempo al nivel inicial será beneficioso para su hijo.

Saber cuándo el hijo está preparado para asumir nuevas responsabilidades, es todo un reto. No podemos saberlo con suficiente seguridad. Es un “aprender juntos”, “confiar en el otro”, “establecer las normas y límites claramente” y dejar abierta siempre la posibilidad de que si no se cumplen, el acuerdo se anula.

La única forma de saber si su hijo está preparado para asumir mayores responsabilidades con su vida, es permitiéndoselo y que sea él mismo quien demuestre que ha crecido, que ha madurado y que ya es capaz de asumir nuevos retos.

La función básica de los padres es ayudarle en este proceso e intentar establecer estas nuevas normas y límites con suficiente firmeza y cariño.

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