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¿Qué es el mutismo selectivo?

 

Por: Gladys Veracoechea Troconis / Psicologa infantil

 

El mutismo se refiere a la ausencia de palabra articulada, que puede ocurrir en todos los ambientes sociales o solo en algunos de ellos (mutismo selectivo). El niño sabe hablar, pero no lo hace. En estos casos a veces surge la duda de que el niño escuche correctamente, por lo cual debe ser evaluado por un médico otorrino. Sin embargo, se da el caso de niños que presentan mutismo selectivo, hablan de forma adecuada, comprenden y usan el lenguaje hablado, pero se inhiben de hacerlo en determinados ambientes,por lo general en el colegio. En estos casos sabemos que escucha bien y que posee el lenguaje, pero hay factores internos que le impiden comunicarse.

Cuando existe mutismo selectivo (por ejemplo que el niño habla en su casa pero en el colegio no), por lo general hay una adecuada estructura del lenguaje pero existe un componente emocional que frena la producción linguística. Es muy importante que los docentes estén alertas y detecten estos niños que asisten a sus aulas y notifiquen a los padres de forma temprana lo que está ocurriendo para que reciban la ayuda de forma oportuna.

En estos casos el tratamiento es psicológico y debe involucrar a todo el sistema familiar. Los niños saben hablar pero sus palabras no las expresan, se quedan atrapadas entre la ansiedad, el miedo y posteriormente la frustración. El niño desea comunicarse pero las situaciones sociales, a veces la presencia de una sola persona, generan altos niveles de ansiedad que bloquean la comunicación verbal.

Para el psicólogo no es fácil trabajar los casos de mutismo. En dos casos de niños que tuve en consulta con esta dificultad el procedimiento efectivo fue el trabajo con los padres y hermanos (pautas básicas dentro del hogar para minimizar el retraimiento del niño) y el trabajo directamente en el colegio, dentro del salón de clase, acompañándole en las situaciones de mayor temor, afianzando su seguridad y autoestima, enseñándoles pautas básicas de interacción social.  A medida que fue disminuyendo la ansiedad ante el grupo y de recibir reconocimientos y acercamiento de otros niños y docentes, fue apareciendo el lenguaje hablado. Ambos casos eran niños de 5 años que asistían al aula de preescolar y en ambos se logró en poco tiempo una interacción «normal» con el grupo.

Es importante hacer una diferenciación con la «no comunicación» de los niños autistas, quienes sí presentan un trastorno importante del lenguaje y la comunicación.

 

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