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¿Por qué es importante el cuerpo calloso?

Por: Gladys Veracoechea / Psicóloga infantil

Ante todo es importante saber que el cuerpo calloso es el haz de fibras nerviosas que une los dos hemisferios cerebrales. Se forma durante la gestación pero se desarrolla y fortalece después del nacimiento, por la interacción del niño con los estímulos ambientales y especialmente con la estimulación psicomotriz que recibe el niño durante sus primeros meses de vida.

Tiene una función básica para la vida: desde que el niño nace y hasta aproximadamente los 7-8 meses sus hemisferios cerebrales actúan de forma independiente, alterna. Pero cuando el niño empieza a arrastrarse y a gatear el cuerpo calloso hace que los dos hemisferios empiecen a comunicarse entre ellos y a enviar información del izquierdo al derecho y viceversa. El arrastre y el gateo son actividades esenciales para que el cuerpo calloso se fortalezca. Nos referimos al arrastrado y gateo contralateral, donde el niño utiliza ambos lados de su cuerpo de forma alterna (ej: mano derecha y pierna izquierda; mano izquierda y pierna derecha). Si un niño no realiza el gateo de esta forma, es importante enseñarle a hacerlo para que su actividad motriz realmente actúe como un elemento que estimule el resto de sus procesos madurativos. Al mismo tiempo, al arrastrarse y gatear se logran inhibir algunos reflejos primitivos, indispensables en los primeros meses de vida, pero que deben desaparecer posteriormente para dar paso a las conductas voluntarias.

En algunas ocasiones se presentan alteraciones del cuerpo calloso. Puede existir una agenesia total (ausencia total), o el cuerpo calloso puede ser muy corto o tener menor grosor del deseable. En todos estos casos veremos alteraciones en el desarrollo de los niños, dependiendo su intensidad de acuerdo a la alteración física presente y a la sección del cuerpo calloso que esté afectada. Por ejemplo, si se afecta el tercio posterior observaremos en el niño una sintomatología relacionada con el procesamiento visual, interpretación de las imágenes, la capacidad de representación mental, etc. Por supuesto que en estos casos el niño presentará dificultades en el aprendizaje escolar, especialmente en lo relacionado con el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Si la afección ocupa el tercio medio del cuerpo calloso relacionándose con los lóbulos parietales y temporales veremos en ese niño problemas de organización temporo-espacial, incoordinación motora, dificultades visomotrices, disfunciones vestibulares y cerebelosas, etc. Así, muchos niños tienen problemas en su vida diaria (incluyendo el aprendizaje escolar): retraso en el lenguaje, problemas en el aprendizaje de la lectura, dificultad en lenguaje comprensivo, comprensión lectora, etc.

Si la afección ocupa la sección anterior del cuerpo calloso afectando lóbulos frontales: en este caso predominan problemas de atención, hipersensibilidad ante estímulos ambientales, pobre capacidad para planificar y organizarse, problemas de aprendizaje, problemas de humor y control de emociones, dificultades de comprensión y razonamiento, etc.

Es muy importante destacar lo siguiente: como psicóloga infantil con más de 35 años de trabajo clínico con niños, he recibido en consulta muchos niños que llegan diagnosticados de TDA, con la sugerencia de que sean medicados. En algunos de estos niños he detectado una disfuncionalidad del cuerpo calloso, confirmada por estudios de imágenes. En otras ocasiones, me han llegado a consulta niños diagnosticados de autismo, y al evaluar y verificar su capacidad «normal» de interacción social, uso adecuado de materiales, contacto afectivo, etc. y descartar la presencia de un autismo he profundizado más en el origen. En algunos de estos casos la causa ha sido «agenesia de cuerpo calloso».

Sigo insistiendo en que no debemos quedarnos en dar diagnósticos taxonómicos que encubren dificultades de base más importantes. Esto está ocurriendo de forma generalizada con miles de niños que son diagnosticados de TDA. Como tampoco debemos quedarnos (aunque soy psicóloga) con diagnósticos netamente emocionales. Muchos de estos niños presentan problemas emocionales, pero el origen es su disfuncionalidad y su dificultad para relacionarse adecuadamente con el medio que les rodea debido a su problema relacionado con el cuerpo calloso.

El cuerpo calloso no se regenera, ya dijimos que se forma durante la gestación, pero sí podemos fortalecer y estimular diversas funciones cuando hay una agenesia parcial. En todos los casos es necesario que los niños reciban ayuda especializada y se desarrollen con ellos los programas de estimulación temprana pertinentes que incluirán ejercicios motrices, visuales, auditivos, tactiles, etc.

Cuando el niño es muy pequeño (antes de los 3 años de edad) es muy difícil detectar a simple vista síntomas que puedan relacionarse con la agenesia del cuerpo calloso, porque está en proceso de mielinización. Pero hay algunos indicadores que pueden servir como signos de alerta ya que son niños que muestran muchos temores (recordemos que perciben los estímulos de forma diferente), los reflejos primitivos persisten más allá de los dos años de edad, se observan alteraciones psicomotrices (dificultad para iniciar el gateo y la marcha), se retrasa la aparición del lenguaje, etc. Después del ingreso a la escuela  empiezan las dificultades en el aprendizaje escolar: números, letras, lectura, etc.

Un tema a tomar en consideración al hacer psicodiagnóstico, en especial cuando se dan etiquetas a los niños que no conducen a ningún tratamiento realmente efectivo.

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  1. Yo soy de mty tengo un bb con agenesia . Aun no camina aún no gatea 💙

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