Skip links

Mi niño de 3 años tira constantemente el vaso sobre la mesa

Por: Gladys Veracoechea, Psicóloga infantil-juvenil

Un problema común en la crianza, es regañar o castigar a un niño por no cumplir determinada norma, cuando aún no esté preparado para hacerlo. El niño aprende de forma progresiva, por moldeamiento, por éxitos-fracasos, por imitación, por reconocimiento de los adultos, por un proceso madurativo que le facilita la adquisición de determinadas conductas, etc.

A medida que crece y que logra controlar de mejor manera sus movimientos, obtendrá más logros, más éxitos, se sentirá “mayor”… hasta que esas pequeñas conductas diarias pasan a formar parte de su repertorio habitual.

Si castigamos, regañamos o criticamos al niño por no lograr esas pequeñas conductas, y que generalmente están asociadas al plano psicomotriz (tirar el vaso sobre la mesa, empujar al hermano al correr, romper sin querer un collar de mamá, etc.), muchas veces lo que logramos es que el niño se sienta mal ante una conducta que no fue hecha intencionalmente. Son los padres quienes deben cambiar la estrategia, no es el niño.

¿Debemos dejar pasar la conducta que deseamos cambiar? Pues no. Es necesario intervenir, pero sin hacer comentarios dañinos, gestos de malestar, castigar o en el peor de los casos… pegar. Con esto lo que logramos es herir al niño en su autoestima, que sienta temor porque pueda producirse esa conducta que no hace intencionalmente o, peor aún, que no se sienta capaz.

Es indispensable trabajar en el plano de la conducta emitida por el niño, no atacarle a él como persona. Es muy diferente decir (seguramente ante la cara de asombro del niño, si se ha producido esto varias veces): “¡Vamos a limpiar, ven que te ayudo!” a decir “¿Otra vez tiraste el agua?”, “¿cuándo vas a aprender a que esto no se hace?”. Son los adultos los que tienen que estar conscientes de que deben modificar su forma de actuar para que el niño, progresivamente, adquiera esa conducta.

Por ejemplo, si constantemente tira el vaso de agua o zumo que los padres le han puesto sobre la mesa, es importante que los adultos no insistan en actuar de la misma manera. Hasta los 3 años y quizás un poco más, con frecuencia el niño tira el vaso sobre el mantel.

Él está aprendiendo a su ritmo (¡no lo compare con sus hermanos mayores!), intenta controlar sus movimientos, desea que el vaso no se voltee como lo logra su hermano… pero aún así, sucede. El niño de 3 años aún no tiene un control global de su cuerpo como para evitar este tipo de conductas de manera constante.

Es un niño que ya se diferencia del bebé y, entre muchas otras cosas, ha obtenido los siguientes éxitos:

-Prestar atención durante unos 5-10 minutos viendo un cuento, una película, etc

-Controlar esfínteres (¡con algunos accidentes de vez en cuando!)

-Ayudar para ponerse su ropa

-Hacer sus primeros dibujos con algún significado

-Contar hasta 10, conocer pequeño-mediano-grande, hacer algunos cortes con la tijera, ubicarse en gran medida en el plano espacial (arriba-abajo-cerca-lejos- afuera-adentro, etc.)

-Jugar con otros niños, dramatizar, hacer puzles, pintar, correr, saltar, etc.

-Se comunica con niños y adultos, transmite sus deseos, emociones, hechos que le han sucedido durante el día, etc.

¡Ha tenido impresionantes logros en apenas 3 años!

La sugerencia es que, ante la conducta específica y común de tirar el vaso, y que con relativa frecuencia molesta a los padres, se sugiere que:

-Se le explique que deben lograr que no se voltee el vaso sobre la mesa. De forma calmada, aunque haya ocurrido muchas veces. Él no lo está haciendo con intención, sencillamente su actividad psicomotriz no le permite aún lograrlo.

Coméntele que es difícil aprender a no derramarlo pero ¡él lo va a lograr poco a poco! De esta forma los padres estarán contactando emocionalmente con él, el niño sentirá que “están con él… no contra él”, ni que está haciendo algo “malo”

-Darle un vaso con tapa de seguridad hasta que el adulto vea que realmente logra no voltearlo. Si el niño se molesta porque “no es bebé” aclararle que sus padres saben que no es un bebé, que ya sabe hacer muchas cosas bastante bien. Pero, que mientras papá y mamá le enseñan a no voltear el vaso, usará ese que no derrama.

Colocar el vaso frente a él, no a un lado, donde seguramente lo tirará ya que a su edad, son niños impulsivos, en constante movimiento y lo más probable es que voltee el vaso si se le pone a un lado

-Si voltea el vaso con tapa de seguridad, solo decirle que lo levante, de forma calmada, como si no pasara nada. En este momento no es aconsejable ir con sermones “¿Viste que yo tengo razón”? “Ya ves por qué no te doy el vaso de mayores«, etc.

Después de varias veces que logra mantener el vaso sin voltear, permitirle empezar a utilizar el vaso sin tapa. De nuevo, evite los sermones, dígale sencillamente “¿Quieres probar hoy a tomar tu agua en el vaso sin tapa?”

Ponga muy poco líquido en el vaso

Tenga presente que su niño lo logrará… cuando esté listo para ello.

Cuando el niño es pequeño, por regla general, no tiene la intención de incordiar, todo lo contrario, lo que desea es explorar y aprender a hacer aquellas cosas que son reconocidas positivamente por los adultos. Dele su tiempo…

Dejar un comentario

A %d blogueros les gusta esto: