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¿Es necesario poner normas y límites a los niños?

Por: Gladys Veracoechea Troconis/ Psicóloga infanto-juvenil

Definitivamente la respuesta es “sí”. Pienso que en ese aspecto estamos todos de acuerdo, o por lo menos la mayoría de los adultos. El problema es ¿cómo poner esos límites?

En líneas generales, tenemos dos aspectos en contra para el logro de este objetivo:

1.- Una sociedad en la que muchos padres están tan ocupados, que más fácil es que el niño vea la televisión o pase horas con unas videoconsola, un móvil, o cualquier pantalla. El tema de las normas y los límites implica supervisión, dedicación, constancia, etc.

2.- Una sociedad en la que pareciera que lo más importante es que los niños “sean felices”, por lo que se les da mucha libertad cuando aún no están preparados para ello. Esto genera niños que, realmente sienten que se merecen todo, y que los padres deben atender “porque sí” sus deseos. De esta forma, las normas y los límites se transforman en una especie “de castigo”. En el fondo, a lo que conduce lo anterior es a niños inseguros, que no saben distinguir lo que “deben o pueden” hacer en un momento determinado, niños que no saben “lo que está bien de lo que está mal”. No tienen guía, no tienen una orientación clara que sobre su comportamiento, van por la vida emitiendo conductas al azar y sin estar claros en cómo debe actuar.

Poner normas y límites dependerá, en última instancia, de cada grupo familiar: necesidades, intereses, creencias, etc. pero, no hay duda, hay algunos aspectos generales que deben ser tomados en consideración:

-Los primeros que deben estar claros son los padres: delimiten ustedes las normas que realmente son importantes para su grupo familiar. Las normas y los límites deben tener sentido y un objetivo claro.

-Deben ser establecidos de acuerdo a las necesidades y edad de los niños. No olvidemos nunca que los niños (y más mientras son pequeños) son activos, impetuosos, con dificultad para esperar y tolerar frustraciones, etc. No les hagamos exigencias de niños mayores o de adultos cuando aún no están preparados para ello.

-¿Están de acuerdo el padre y la madre en las normas a establecer? ¿Están claros en los límites que van a fijar para su hijo de 3 años o para el de 10? Los padres deben estar de acuerdo en lo que van a exigir a sus hijos. De no hacerlo, los niños aprenderán fácilmente si deben dirigirse al padre o a la madre para determinadas situaciones… y lo más probable es que evada la norma y obtenga solo lo que desea.

-Es importante que los límites se establezcan pensando en los niños. No son para que los padres puedan estar tranquilos y despreocupados, con normas restrictivas que  mantengan a sus hijos ocupados o en sus habitaciones. No, son para que los niños aprendan a seguir determinadas rutinas y a respetar (también) el tiempo de los padres, como una consecuencia del establecimiento claro de los límites dentro del hogar

-Las normas y los límites no son formas de castigo: por lo tanto, el niño debe saber cuál es la consecuencia de no cumplir con lo establecido, para lo cual debe conocer cuál es la norma y qué se espera de él. El no cumplimiento de la norma trae una consecuencia, la cual debe ser conocida previamente por el niño

-Como no son una forma de castigo, deben establecerse con firmeza y al mismo tiempo con tranquilidad y cariño. Firmeza y cariño no son términos contrapuestos, se complementan. Ser firme no implica regañar, gritar, amenazar, etc. Ser firme implica que, sabiendo cuál es la norma, se espera su cumplimiento y tendrá una consecuencia negativa su “no cumplimiento”. Y como dijimos, esto lo sabe previamente el niño

No olviden nunca conversar mucho con el niño. Que, insisto, no sienta que la norma y el límite es un castigo. Conversar de forma calmada, sin acusaciones, sobre la ruptura de la norma/límite. El acercamiento afectivo (no la eliminación de la consecuencia), hará sentir al niño tu empatía aceptará mucho mejor el cumplimiento de la norma.

-Ante el incumplimiento de una norma/límite, recuerde no cuestionar al niño sino su conducta. Es diferente “llegaste a las 10 y habíamos acordado que llegarías a las 9, por lo tanto sabemos que mañana no habrá salida” a “eres una irresponsable”, “te saltas la norma cuando quieres”, “no podemos confiar en ti”, etc. En el primer ejemplo estamos cuestionando su conducta y recordando la norma y la consecuencia preestablecida. En las otras tres respuestas estamos cuestionando al niño (en general), no su conducta específica en ese momento.

-La constancia es indispensable. Si unas veces hacemos cumplir las normas y otras no, el niño aprende que si insiste… es probable que se le permita hacer lo que desea e incumplir la norma. Además, está aprendiendo que sus propios padres rompen las normas, que no mantienen lo que predican y que al final, pueden salirse con la suya. Le estaríamos enseñando a los niños cómo hacer, qué estrategias utilizar para evitar las normas. Y esto es lo que aplicarán posteriormente fuera del hogar y en otras etapas de su vida.

¿Qué estamos enseñando a los niños con normas y límites claros?Seguridad, estabilidad, un norte claro en su comportamiento.

Saber a qué atenerse, qué se espera de él.

Ganar autoconfianza, ya que su conducta se rige por límites preestablecidos que se irán ampliando a medida que los cumple y que el niño demuestra ser responsable.

A controlarse, a empezar a tolerar determinado grado de frustración. A esperar, a obtener beneficios postergados, etc.

A evitar rabietas incontrolables con el objetivo de obtener un beneficio inmediato.

Y los niños también aprenden que sus padres cumplen lo que prometen y que toda la familia, en equipo, tiene un sistema de respeto y tolerancia que funciona de forma adecuada.

Las normas y los límites son las señales de tránsito de la vida

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