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El pensamiento mágico en los niños

Entre los 2 y los 7 años existe en los niños un tipo de pensamiento que les lleva a mezclar realidad y fantasía. Es una etapa natural del desarrollo, que hoy en día se ve acentuada, se vive con mayor intensidad, ya que los niños tienen contacto directo y a diario con personajes de películas, dibujos animados, tienen a su disposición televisión, tabletas, móviles… Y estos personajes, dada la calidad de su presentación (en diseño, colores, luces, sonidos) transmiten una sensación de realidad.

Resulta muy difícil para un niño de estas edades entender que lo que ve en la televisión no es real: estos personajes, hablan, se mueven, transmiten mensajes (unos buenos y otros no tantos) y forman parte relevante de su vida diaria.

Por lo tanto “ver” a los gnomos, elfos, renos, luces de hadas, huellas de camellos, etc. es natural que ocurra. Cualquier aspecto real (una sombra, una marca, las luces de un coche…) pueden transformarse en ese otro elemento tan maravilloso y esperado. Esto es natural, y no ocurre solamente en la época navideña, ocurre en cualquier circunstancia durante la primera etapa de la vida. El pensamiento mágico forma parte del desarrollo evolutivo normal y natural de los niños.

Es importante cuidar el tipo de respuestas que se le dan ante sus preguntas relacionadas con lo que se imaginan. Los niños intentarán buscar una explicación de lo que ven, de las experiencias de esos personajes, que realizan maravillosas hazañas con mecanismos poco terrenales. El niño intentará buscar explicaciones, y de acuerdo a las respuestas que se le den poco a poco comparará lo que ve (o cree ver) con la realidad, y de esa manera se adentrará en el conocimiento de lo que es real y lo que no es, dando forma a su pensamiento lógico y centrado en el mundo real. El pensamiento mágico permite al niño que aún no puede hacer abstracciones, dar explicaciones a lo que ve, oye y siente. Le permite crear su propia realidad, sus propias creencias, sus soluciones a conflictos, su propia forma de expresar sus emociones, temores, etc.

Se desarrolla paralelamente al juego simbólico que es otra forma que tiene el niño de expresar y manifestar aspectos de su mundo interior.

Poco a poco, y a medida que los niños interactúan en la vida real con diversas situaciones (otros niños, sus padres, profesores, actividades deportivas o musicales, etc.) su contacto con la realidad se va haciendo cada vez más presente y la forma como analiza y comprende el mundo que le rodea va cambiando progresivamente.

Como señalé anteriormente, es un proceso natural que se da en la mayoría de los niños de forma espontánea. Solo debemos estar alertas, cuando debido a algunos factores, como por ejemplo, el exceso de estimulación ambiental, hace que este pensamiento mágico le genere temores, ansiedad, etc. interfiriendo en sus procesos y rutinas diarias, como es el sueño nocturno o permanecer solo por algunos momentos, por ejemplo.

Imagen de WILLGARD en Pixabay 

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