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Cerebro derecho y emoción

CEREBRO DERECHO Y EMOCIÓN

«Cuando un niño está alterado, la lógica no suele surtir efecto hasta que hayamos respondido a las necesidades emocionales del hemisferio derecho» (Siegel y Payne, «El cerebro de niño»)

Estos autores hacen una excelente explicación de cómo ayudar a los niños trabajando desde los dos lados del cerebro. Ante una rabieta, por ejemplo, no vale de nada dar explicaciones lógicas y racionales. Si tu niña de 3 años hace una rabieta porque no la dejas cruzar la calle en rojo, de nada vale (en ese momento) darle explicaciones lógicas del significado de las tres luces del semáforo.

Paso 1: conectar con el cerebro derecho, lo importante en ese momento es que el niño se sienta «sentido». Es indispensable, en primer lugar, reconocer sus sentimientos, establecer contacto físico, no juzgarlo, «ven, entiendo que estás molesto, dame tu mano, sé que quieres llegar pronto a casa…»

Paso 2: conectar con el lado izquierdo. Después de conectar por el lado derecho, y que normalmente el niño se relaja ante este contacto, podemos explicarle al niño de forma lógica por qué no puede cruzar la calle con el semáforo en rojo, tratando en ese momento la situación de una forma racional.

No quiere decir que «conectar y redirigir» de resultado siempre, en ocasiones la rabieta y su contenido emocional desbordan al niño impidiéndole lograr ese contacto con el cerebro derecho.

Como señalan Siegel y Payne «La clave aquí es entender que cuando tu hijo se ahoga en un aluvión emocional del cerebro derecho, te harás un gran favor (y también se lo harás a tu hijo) si conectas antes de redirigir. Este enfoque puede ser un salvavidas que ayude a tu hijo a mantener la cabeza a flote y que, además, impida que tú te hundas con él.

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