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Artículo: ¿Medicar o no medicar en el TDA?

NIÑOS CUCHICHEANDO

Autora: Gladys Veracoechea Troconis

Psicóloga infantil

Si hacemos una síntesis de la bibliografía relacionada con el TDA o trastorno de déficit de atención podemos definirlo como una condición presente en el individuo caracterizada por dificultad para el control de impulsos, para centrar atención en el desarrollo de tareas y en algunos casos , por un exceso de actividad corporal, que interfiere en el aprendizaje escolar, el control conductual y la interrelación social. Hay autores que sostienen que esta condición tiene una base neurobioquímica y sus síntomas pueden incrementarse por una serie de factores de tipo socio/familiar y/o escolar.  Pero también hay especialistas que señalan que este es un trastorno que no existe, que es un invento de la industria farmacéutica. El diagnóstico de TDA es motivo en la actualidad de amplia discusión entre la población de profesionales dedicados al área de la salud. Entre psicólogos, psiquiatras y neurólogos existen amplias discrepancias con respecto a la fiabilidad de los diagnósticos y con respecto a la existencia o no de este trastorno. Así como hay discrepancias con respecto al diagnóstico también lo hay con respecto al tratamiento que es necesario implementar en estos casos. El tratamiento médico que se usa con mayor frecuencia es administrar a los niños fármacos como metilfenidato o atomoxetina, entre otros.

Cada día me preocupa más la forma como se está medicando de forma indiscriminada a muchos niños a quienes se les pone esta etiqueta (TDA, TDAH) sin intentar siquiera investigar el porqué de su comportamiento. No  pongo en duda de que hay niños más activos que otros que se transforman en elementos disruptivos dentro de las clases, o niños mucho más distraídos que otros por lo que no logran terminar sus trabajos, no escuchan instrucciones, etc. Pero considero que estas no son razones para administrarles fármacos algunos de los cuales son anfetaminas. El diagnóstico de TDA es el pasaporte seguro a la medicación. Lo importante no es ponerle la etiqueta, sino hacer una exhaustiva exploración psicológica de su individualidad que permita conocer el origen de su diatracción o su exceso de intranquilidad.

¿Por qué NO MEDICAR a los niños diagnosticados de TDA?

Hay varias razones para hacer este planteamiento:

1. El diagnóstico de TDA es incierto. Con frecuencia escuchamos que: Hay que hacer un buen diagnóstico, con todas las pruebas y exámenes neurológicos correspondientes para que haya certeza y el diagnóstico sea fiable. Hasta este momento, no existe NINGUNA PRUEBA ni neurológica, ni endocrina, ni un estudio de imágenes, ni un examen de laboratorio que nos confirme que un niño (ni un adulto) tiene TDA. El diagnóstico es CONDUCTUAL resultando preocupante la cantidad de cuestionarios y test que han surgido con motivo del TDA, muchos de los cuales dan resultados poco fiables, abultando las cifras del diagnóstico. Ante un diagnóstico incierto y confuso no se debe optar por medicar a los niños sin probar antes otras opciones.

Como dato importante puedo señalar que si estos cuestionarios que son utilizados como base para hacer el diagnóstico son rellenados por el padres o por la madre (independientemente) es muy frecuente que se obtengan resultados diferentes. Depende de la percepción de cada uno de ellos. He hecho la prueba directamente y he enviado a algunos docentes el mismo cuestionario con un intervalo de un mes… y los resultados discrepan sustancialmente. Entonces ¿en qué se están basando para diagnosticar a un niño y sugerir medicarle?

2. En segundo lugar están los posibles efectos secundarios. En relación a Strattera (atomoxetina) el laboratorio que la produce señala que 4 de cada 1.000 niños que ingieren esta droga puede llegar a tener ideas suicidas. A la consulta psicológica llegan niños con ideas suicidas o con rasgos de depresión generados por este medicamento. Con el metilfenidato (Ritalín, Concerta, Rubifén, Medikinet) que es una de las drogas más utilizadas en el tratamiento del TDA ocurre que es una anfetamina, droga potencialmente adictiva aunque los defensores del uso de los fármacos en el TDA digan que no. El metilfenidato está catalogado como una droga similar a la cocaína. Todos los fármacos utilizados para el TDA además, pueden producir otros efectos secundarios como dolor de estómago, inapetencia, trastornos en el crecimiento, tics, etc. He leído muchas veces, en distintos medios, que «los efectos no son tan fuertes como para suspender el tratamiento». Me pregunto ¿quién mide que ese dolor de estómago, o de cabeza es o no lo suficientemente fuerte como para seguir administrando el fármaco? ¿se ha tomado en cuenta lo que dice el niño que es quien lo sufre?

Ahora ha salido al mercado una nueva droga «Adzenis», la cual según mi criterio, siguiendo el mejor protocolo de marketing ha sido diseñada especialmente para niños. Con sabor dulce y un bonito color…

3. Existen otras opciones terapéuticas que pueden brindar amplios beneficios a los niños con el diagnóstico de TDA, pero insisto en que este es un diagnóstico donde caben otros diagnósticos. Lo prioritario es llegar a un diagnóstico descriptivo (no taxonómico) del niño y determinar cuáles son sus desniveles, sus puntos débiles, sus áreas de dificultad y en relación a esto ofrecerle las terapias pertinentes. A estas terapias les doy el nombre de alternativas no en el sentido en el que se utilizan comúnmente sino como una alternativa a la medicación. Aquí englobaremos todas aquellas intervenciones que a través de agentes primarios no químicos pretenden mejorar la calidad de vida de personas tanto sanas como con algún diagnóstico de disfuncionalidad. Entre estas terapias pueden señalarse: bioterapia, reeducación conductual, terapia cognitivo-conductual, terapia visual, terapia auditiva, terapia de reorganización neurológica, TMR (terapia de movimientos rítmicos), etc. Cada niño recibirá la terapia correspondiente de acuerdo a los resultados de la evaluación psicológica practicada. También doy prioridad a los cambios de alimentación, al trabajo con los padres para lograr cambios ambientales dentro del hogar y trabajar el sistema de normas y límites dentro del hogar, etc.

Las terapias alternativas a la medicación funcionan. Pero esto no conviene a los laboratorios.

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  1. Hola..he leído el tema de la medicación y estoy un poco asustada…mi hijo toma rubífen 10 2 veces al día.
    También tiene sus terapias con una psicología de la asociacion..y siempre había dudado sobre la medicación..y después de leer esto…creo q optaré por buscar. Mas información y ayuda psicológica para el. Me da la sensación de estar drogando a mi hijo ..me siento fatal.

    1. Hola Irene: lo más importante es que estás en la búsqueda de otras opciones y que estás abierta a explorar otras posibilidades con tu hijo. Puedo inferir que a tu niño le han diagnosticado de TDA y se sugirió medicar como la opción más efectiva. Sin embargo, me pregunto si se ha detectado a través de una exhaustiva exploración psicológica cuál es el origen de sus dificultades. ¿Por qué lo diagnostican de TDA? ¿qué criterios se han utilizado? ¿porque se distrae? ¿porque lo consideran hiperactivo? lo importante es lograr determinar por qué se distrae y por qué es hiperactivo. Poner la etiqueta de TDA es muy sencillo, lo más complicado y a la vez lo más importante es explorar la individualidad de tu niño y determinar el porqué de su conducta. Sobre esa base se podrán sugerir las terapias pertinentes para trabajar con él directamente sobre el origen de su dificultad. Quizás al medicar haya mejorado su conducta ya que estos fármacos están hecho para lograr ese objetivo. Pero considero que lo más importante es buscar el origen y tratarlo desde el fondo. Hay muchos aspectos que exploro conjuntamente con los padres de mis pequeños pacientes (alimentación, hábitos, juegos, sistema de normas y límites dentro del hogar, patrón de crianza, otras variables externas, etc.). Asimismo, durante la evaluación psicológica el especialista debe administrar las pruebas y estar muy alerta de numerosos indicadores de aspectos físicos que pueden estar presentes en el niño y que generan dificultades. Si deseas escribirme en privado con mucho gusto puedes hacerlo a gladysveracoechea1@gmail.com

  2. Gracias por atender mi comentario
    Me pondré en contacto con usted.

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