Skip links

Artículo: El tiempo de ocio, la comunicación y los niños, una asignatura pendiente

(Material complementario del curso: «Herramientas no farmacológicas ante el diagnóstico de TDA, que imparte Gladys Veracoechea (Psicóloga infantil) en el Aula Virtual de Servieditoriales (www.servieditoriales.net). Información: aulavirtual@servieditoriales.net

niño viendo el agua

 

Por: Gladys Veracoechea Troconis

Psicóloga infantil, telf: 654862607

 

Hoy en día da la sensación de que las horas del día no alcanzan para todas las actividades que es necesario hacer. Esto es válido tanto para los adultos como para los niños. Tiempo de ocio, tiempo de “no hacer nada”. Los niños tienen agendas tan apretadas como cualquier alto ejecutivo de una transnacional, entre el colegio, las actividades extras y los deberes apenas les alcanza el tiempo para jugar. ¿Dónde ha quedado el valor del juego? El del juego de verdad, ese juego que implica moverse, correr, inventar cosas, reír, dejar volar la imaginación… o compartir con otros niños alrededor de una mesa con un juego tranquilo que implique planificar, pensar, actuar… ¡Tantos niños diagnosticados de TDA o de cualquier otro trastorno, y vemos que en esta nueva generación de niños las actividades que favorecen los procesos básicos del desarrollo, que dejan huella en el lóbulo frontal, que estimulan las funciones ejecutivas del cerebro… cada día son más limitadas!

Esta generación de niños ha perdido esa capacidad de saborear el tiempo, de inventar qué hacer, de descubrir historias y cuentos entre los objetos de su vida diaria, de disfrutar sus propios juegos, de soñar, de potenciar su imaginación, de dejar salir su creatividad…

Las horas libres ya no son libres sino que están atadas a los equipos electrónicos que se han convertido en las “niñeras” o “canguros” del siglo XXI. Entre los videojuegos, consolas, televisión y móviles queda poco espacio para la imaginación, para transformar una caja de cartón en un coche o el palo del cepillo en un caballo volador. Los juegos de mesa, los puzzles, los de memoria, etc. han pasado a ser antiguos. Ya no me sorprende escuchar en consulta a los niños comentar que no tienen en su casa de esos juegos, sin embargo al realizarlos los disfrutan y dejan salir al niño que tienen dentro, cercado por la tecnología.

Lamentablemente estamos sustituyendo la riqueza de la infancia por la estructura, los problemas  y las obligaciones de los adultos. No hay nada más tranquilizador y que inyecte paz dentro de un hogar que los niños enganchados al ordenador, a la consola o al televisor. Mientras haya más tecnología disponible dentro del hogar menos espacio queda para los altercados entre hermanos, para la inquietud normal y típica de los niños, para las discusiones por cumplir normas,  etc.  Un niño sin videojuegos, consolas ni televisor es un niño inquieto, hace preguntas, corre, salta, molesta al hermano, insiste en ir al parque… en fin… se transforma en lo que realmente es: en un niño.

Los niños de esta generación están aprendiendo que no hay tiempo libre para el ocio. Hay tiempo libre para los videojuegos pero no para realizar otro tipo de actividades que favorecen sus procesos de desarrollo, que son un estimulante para la creatividad, no hay tiempo para relacionarse adecuadamente con otros niños fuera del colegio, etc.

Pertenecen a una generación en la que los adultos que les sirven de modelo han enmudecido. Sí,  muchas familias en la actualidad han callado, han enmudecido tal y como ha enmudecido la gente que viaja en los autobuses y el metro, la que está en las salas de espera de los médicos, las que comen en los restaurantes (aunque estén acompañados)… la gente ha enmudecido. Cada personaje está conectado con otro personaje quizás a kms de distancia, pero no con el que tiene al lado. Esto es lo que están aprendiendo los niños: no hay tiempo libre y si lo hay es para encerrarse en un mundo privado sin comunicación con otras personas. Si hay un rato de ocio ese rato lo ocupa el móvil, el Facebook, el whatsap, pero no la conversación con los padres, los hermanos ni la chica que los cuida.

Definitivamente es una generación en la que los niños, en una gran proporción, han dejado de ser niños…

Dejar un comentario

A %d blogueros les gusta esto: