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Artículo: ¿Debe abordarse desde diferentes ángulos el tratamiento de los niños diagnosticados de TDA?

TDA foto

Por: Gladys Veracoechea Troconis

EL TRATAMIENTO NO DEBE IR DIRIGIDO AL TDA (MEDICACIÓN) SINO

A CADA NIÑO EN PARTICULAR

En primer lugar, insistir en que el diagnóstico de TDA es un diagnóstico poco fiable y dentro del cual caben muchos otros diagnósticos. Pero a la consulta psicológica llegan muchos niños ya con esta etiqueta. Lo importante es no quedarse en la etiqueta y asumir que, porque viene diagnosticado de TDA, el tratamiento son los fármacos. No, ese diagnóstico sólo nos dice que ese niño requiere algún tipo de ayuda, que tiene dificultades escolares o en el hogar, y que debemos ayudarle detectando qué es lo que realmente le pasa, y brindándole el apoyo necesario.

Respondiendo a la pregunta que nos formulamos ¿debe abordarse desde diferentes ángulos el tratamiento de los niños diagnosticados de TDA? La respuesta definitiva es: SI.

En primer lugar, es importante que los padres estén muy claros en que el primer paso es aclarar el diagnóstico. No un diagnóstico taxonómico que ese ya su hijo lo tiene, la etiqueta de TDA que lo marca como un niño que es candidato a ser medicado. Por lo tanto no nos quedemos en la etiqueta, sino en hacer un diagnóstico descriptivo: evaluar objetivamente cómo es su funcionamiento, hacer una diagnóstico descriptivo de su individualidad, que un psicólogo infantil con muy buen ojo clínico pueda observar y detectar los indicadores que conducen al origen de sus posibles dificultades.

Así, básicamente, el tratamiento debe abarcar por lo menos estos cuatro aspectos:

1.-Explorar el aspecto físico/biológico: alimentación, alergias, intolerancias, patrón de sueño, etc., con la finalidad de introducir los cambios pertinentes. En muchas ocasiones (casi siempre) hay un factor común y es el cambio en lo que el niño ingiere de desayuno. Hay una tendencia generalizada a que coman bollerías, exceso de azúcares, cereales de los que venden en los supermercados, que vienen cargados de azúcares y colorantes, etc.

2.-Explorar los aspectos familiares-sociales: dinámica familiar, rutinas, normas y límites, tiempo que el niño dedica a la televisión y los video-juegos, tiempo que dedica a juegos al aire libre y al uso de juegos educativos. Es necesario ayudar a los padres a introducir en estos aspectos los cambios pertinentes. El objetivo es lograr un equilibro en la estimulación que recibe el niño; el exceso de estimulación es un factor que interfiere en la estructuración deseable de los procesos de atención y del control de la actividad motora.

Muchos niños diagnosticados de TDA lo que tienen realmente son conflictos emocionales importantes, generalmente relacionados con elementos de la dinámica familiar.

3.-Evaluación psicológica, con psicólogo infantil experimentado en psicodiagnóstico, con el suficiente «ojo clínico» como para poder detectar si hay reflejos primitivos activados, si las dificultades de lectura se deben a un problema de visión, si hay indicadores para sugerir descartar agenesia del cuerpo calloso, si hay indicadores de una disfuncionalidad tiroidea, si hay hiperactividad sensorial, etc. Asimismo, debe conocer profundamente los indicadores de trastornos en el desarrollo infantil como es el caso del autismo, del síndrome de Asperger, etc. y poder hacer el diagnóstico diferencial con otras alteraciones.

A través de la evaluación tendremos también la oportunidad de detectar a través de conversaciones con el niño, dibujos, pruebas proyectivas y juegos no estructurados cómo percibe el niño su mundo y básicamente qué lo está alterando.

4.-Tratamientos: médico (bioterapia o neurológico en caso de ser necesario y si en la evaluación psicológica hay indicadores de algún problema de este tipo y se sugiera la evaluación neurológica); psicológico (todos los niños que tienen dificultades deberían recibir apoyo psicológico que incluya el trabajo con padres y docentes); psicopedagógico, terapia ocupacional, logopedia, etc. Asimismo, dependiendo de los resultados de la evaluación se sugerirán otras evaluaciones y tratamientos, por ejemplo relacionados con la vista o la audición, terapias de reorganización neurológica, TMR (reflejos primitivos, etc.

5.-Es importante también brindar orientaciones a los docentes con respecto a algunos aspectos a tomar en consideración con este niño en el salón de clases. Ubicación preferente, observación de aspectos relacionados con otros niños, tiempo de ejecución, etc. Además, no perdamos nunca de vista de que el docente, como parte importantísima del equipo de apoyo al niño, es una de las personas que mayor cantidad de tiempo pasa con él y por lo tanto quien le puede brindar mayor apoyo en conjunto con los padres.

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