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Sobre normas y límites en el hogar

NIÑO MOLESTO

 

A continuación, anexo algunas notas de reflexión y sugerencias sobre el tema de normas y límites en el hogar, lo cual trabajo con mucha frecuencia con los padres de mis pacientes.

Deseo aclarar que cuando existen conductas atípicas en los niños, rabietas, mal humor, reacciones agresivas hacia los padres o hermanos, etc. es importante que el niño y los padres reciban ayuda terapéutica. Anexo sólo algunas recomendaciones generales que pueden variar en su contenido, de acuerdo a cada niño y cada grupo familiar.

 

En primer lugar pienso que es muy importante destacar lo que significa protección lo cual no es más que brindarle al niño el cuidado que requiere tanto física como emocionalmente. Proteger no significasobreproteger ni desproteger. La sobreprotección implica bloquear el desarrollo emocional del niño, enviándole constantemente el mensaje de que “él no es capaz”, de que “cuente con nosotros y no con él mismo”. La sobreprotección significa no permitirle al niño actuar cuando ya está preparado para hacerlo. Así, tenemos niños que se les da la comida en la boca o les bañan cuando ya están en capacidad de hacerlo por sí solos, o son ayudados continuamente en las tareas cuando ya ellos pueden hacer esta actividad sin ayuda, etc. El mensaje implícito en la sobreprotección es “tú no puedes”, “cuenta conmigo….no cuentes contigo”, “tú no eres capaz”, etc.

 

La desprotección se refiere a dejar en poder del niño la decisión de tomar acciones y encargarse de aspectos para los cuales aún no está preparado debido a su corta edad. Así, un niño no está preparado para decidir cuándo tomarse un medicamento, qué tipo de alimentos debe consumir, decidir si debe ir al médico, etc. Tampoco está preparado para decidir si debe o no bañarse, cepillarse los dientes, etc. Estas son funciones de los padres, no de los niños. Cuando esto ocurre, estamos hablando de desprotección, o sea, de no brindar el apoyo y la supervisión necesarios para que el niño tenga cubiertas sus necesidades básicas.

 

Cuando protegemos necesariamente debemos establecer normas y límites de manera que el niño se sienta seguro y pueda estar claro en las cosas que le son permitidas y las que no puede o no debe realizar. Es establecerle claramente el camino aceptado dentro de su núcleo familiar lo que  le servirá de base para desarrollar progresivamente sus habilidades de interrelación.

 

El punto de equilibrio es la PROTECCIÓN, en donde los padres brindan ayuda, supervisión y contención mientras el niño desarrolla sus propias habilidades para hacer todas sus cosas de manera autónoma. Necesariamente, para proteger es indispensable establecer normas y límites dentro de la rutina diaria en el hogar, ya que esto es lo que va a permitir que los niños tengan un punto de apoyo sólido y sepan a qué atenerse en la convivencia diaria con su familia. Todo niño necesita límites que le brinden soporte y seguridad. Pero esos límites deben ser cumplidos por todos los adultos que lo rodean ya que de lo contrario se generan situaciones que para el niño son confusas e incongruentes, lo cual genera ansiedad y desconcierto.

 

Las normas y los límites deben ser conocidos y respetados por todos los miembros que conforman el grupo familiar. Cuando esto ocurre, el trasgredir las normas se transforma en algo esporádico, no en la rutina de cada día.

 

 

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