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Orientaciones a padres: ¿Alguna sugerencia para los padres de niños diagnosticados de TDA y medicados?

Photo credit: teresachin2007 via DesignHunt / CC BY-SA
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medikinet

 Por: Gladys Veracoechea Troconis

Psicóloga infantil (Madrid) / telf: (0034) 654862607

Correo: gladysveracoechea1@gmail.com

Ser padre de un niño diagnosticado de TDA no es una situación fácil. Y no lo es básicamente porque ese diagnóstico, esa etiqueta, genera ansiedad: lo que parecía lejano, sólo visto en la televisión, las revistas o los diarios se transforma ahora en un elemento invasor de su hogar. «Mi hijo tiene TDA». ¿Y qué significa esto? Muchos padres reciben informaciones aterradoras sobre el futuro de ese niño, diagnosticado de TDA unido a una supuesta solución salvadora: los fármacos.

Con frecuencia he escuchado a padres que llegan a mi consulta y me dicen: «Estamos esperando los resultados de las evaluaciones neurológicas para saber si tiene TDA». Mi respuesta los descoloca: «Esas evaluaciones no van a dar el resultado de que el niño tiene o no tiene TDA, sólo dirán si hay algo neurológico en él que amerite ser tratado, y les puedo asegurar que lo más probable es que no salga nada». «Hasta hoy no existe ninguna prueba que mida TDA: ni neurológica, ni de imágenes, ni una analítica de laboratorio. Y no lo mide… porque es imposible, porque no se puede medir, porque es sólo una etiqueta, porque el TDA se ha transformado en la manera más fácil de diagnosticar a un niño y resolver «sus problemas» con medicación». Pero realmente no se está resolviendo el problema del niño, se está resolviendo el problema de los adultos que rodean al niño. Para resolver realmente el problema de ese niño, si acaso existe, es necesario profundizar en el origen de sus dificultades, analizar detalladamente cómo ha sido su desarrollo, cuáles son sus habilidades, cuáles sus dificultades, etc.

En algunas ocasiones los padres se preocupan porque no saben si están haciendo lo correcto: ¿lo medico o no lo medico? Siempre es importante reflexionar sobre ¿para qué es la medicación? Si estuviéramos hablando de una enfermedad que pueda ser valorada y que exista realmente como una condición en la que se altera el funcionamiento del organismo por algunas razones determinadas, en ese caso, por supuesto que la medicación es necesario. El uso de antibióticos, anticonvulsionantes, fármacos para la diabetes, el hiper o hipotiroidismo, etc. controlan o eliminan enfermedades. Pero en el caso del TDA ¿qué se pretende con la medicación? ¿una enfermedad que sólo se intuye y que no haya un medio para saber que existe? Cada día confirmo más que cuando un niño se distrae o es hiperactivo, hay causas en sus procesos de desarrollo que justifican sus conductas, y es justamente esos desniveles los que hay que trabajar con las terapias. Por ejemplo, un niño con problema de visión lo más probable es que se distraiga en el colegio. Si es una dificultad no detectada, lo único que se ve externamente es que se distrae, no ve bien la pizarra y por lo tanto copia cosas diferentes, no termina las actividades… ¡Muchos niños por esta y otras razones similares han sido diagnosticados de TDA y han sido medicados!

En ocasiones los padres consideran que el tratamiento sin fármacos (bioterapia, cambios de dieta, terapia psicológica, cualquier otra terapia que requiera el niño como terapia visual, auditiva, TMR, etc.) es un camino muy largo y difícil hasta que se observen beneficios en su hijo, y optan por medicar con fármacos. Por supuesto que verán mejoría en los procesos de atención, ya que estos fármacos han sido creados para esto, para modificar la acción de la dopamina. Pero no solucionan ningún problema de fondo. Esta podría ser una solución pasajera e ilusoria, ya que por el solo hecho de ser medicado el niño no va a desarrollar habilidades ni a obtener herramientas para funcionar adecuadamente cuando se retire el medicamento, además de que e corre el riesgo de posibles efectos secundarios y dependencia del fármaco.

Si los padres de un niño se deciden por esta última opción, deben exigir a su médico información actualizada sobre los posibles efectos secundarios de los fármacos y sobre las posibilidades de adicción, además de exigir controles hepáticos y cardiológicos mientras se esté medicando al niño. Además es importante que si se deciden por esta opción, no está nunca de más que también eliminen los aditivos químicos de la alimentación de su hijo (lo cual también favorecerá su salud), hagan junto con el psicólogo una profunda revisión de la dinámica familiar y del sistema de normas y límites dentro del hogar; establezcan criterios claros para el uso del tiempo libre y los ratos de ocio, etc.

Un aspecto que es importante no olvidar cuando se tiene un hijo con alguna dificultad de atención o es muy inquieto, es que tiene comportamientos que no son voluntarios y por lo tanto es injusto castigarle constantemente por sus acciones. Es crucial que un niño que muestra alguna dificultad (cualquier dificultad) reciba apoyo incondicional tanto de sus padres como de los docentes, ejes fundamentales que le ofrecerán el soporte escolar y emocional que necesita.

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