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Orientación a docentes: ¿Qué debo hacer con un niño que se mueve en exceso durante la clase?

NIÑO TAPANDO SU CARA

 

Por: Gladys Veracoechea Troconis / Psicóloga infantil

 

Esta es una pregunta que con frecuencia formulan los docentes. ¿Qué hacer con un niño que destaca por su intranquilidad y su excesiva actividad motora durante las horas de clase?

En primer lugar, hay un aspecto que todo docente debe conocer y aceptar y es que todos los niños necesitan actividad motora. En algunos colegios resulta particularmente llamativo el hecho de que no se toma en consideración una condición natural en los niños como es moverse, hablar, interactuar con los materiales, etc. Es evidente que a medida que el niño crece aumenta su capacidad de atención, de permanecer tranquilo y de dedicar más tiempo a las actividades escolares que a los juegos. Pero no olvidemos nunca que la condición natural de los niños es la espontaneidad y el movimiento.

Los niños necesitan actividad motora, y más aún aquellos niños que en algún momento son etiquetados como hiperactivos. Por lo tanto el movimiento dentro del aula se le debe permitir, pero el docente debe controlarlo.  La necesidad de movimiento es intrínseca a los niños, a muchos les resulta imposible permanecer sentados durante mucho tiempo. Ahora bien, en algunos niños cuya actividad motora interfiere con la dinámica dentro de la clase, el docente debe intervenir permitiéndole que se mueva pero dentro de un aparente control por su parte. El niño no debe sentir que puede levantarse de su asiento cada vez que quiera, puede salir del aula sin permiso, puede interrumpir a sus compañeros que están trabajando, etc. Si el docente le observa especialmente inquieto puede intervenir para permitirle actividad motora controlada: por ejemplo le puede pedir que vaya a otra clase a buscar algo; o le puede pedir el favor de que borre la pizarra; o que reparta algunas hojas a sus compañeros; o recoger algún material. También puede sugerirle (en voz baja, que sólo él se entere) que vaya al baño, se lave su cara o que beba un poco de agua, etc. Lo importante es que el niño realice en ese momento alguna actividad de tipo motriz y que esa actividad esté controlada por el docente. Luego es importante reconocerle su esfuerzo por permanecer sentado y culminar la actividad escolar.

Es importante no dejar al niño deambular por la clase de forma indiscriminada. Se le debe permitir la actividad motriz pero también dentro de un marco de normas y límites básicos.

 

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