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Orientación a docentes: ¿Alguna sugerencia para los docentes de niños medicados?

medikinet

Por: Gladys Veracoechea Troconis, psicóloga infantil

Tomado de: El déficit de atención sin fármacos, Psimática 2016, 2a ed. Autora: Gladys Veracoechea Troconis

Recuerden que la medicación encubre los síntomas reales del niño. Un niño medicado por lo general permanecerá más tranquilo durante su estadía en el colegio y creará menos problemas durante las clases. Esto es cierto. Pero jamás olvidemos que la ayuda real se le va a brindar si se interviene en lo que está originando sus conductas. Los docentes de niños medicados juegan un rol muy importante en la orientación a los padres, permaneciendo alertas ante la aparición de posibles efectos secundarios en el niño y señalando los cambios negativos en su comportamiento o en su salud.

Es muy importante que los docentes asuman el valioso reto de trabajar con el niño para ayudarle a superar sus dificultades, pensando siempre que esa medicación va a ser eliminada en un tiempo y que el niño debe aprender a funcionar por sí mismo.

De allí mi insistencia en que nos dejemos de estar etiquetando a los niños, de buscar el origen de sus dificultades mediante un diagnóstico descriptivo y brindarle a cada niño en particular los tratamientos y terapias que requiere para funcionar adecuadamente y favorecer y potenciar sus procesos de desarrollo.

Aunque muchos niños medicados centran mejor su atención cuando inician el tratamiento (estos fármacos están hechos para eso), es muy importante que el docente destaque al niño su esfuerzo por mejorar, por integrarse de manera más adecuada a la actividad escolar, y no relacionar constantemente su mejoría en sus procesos de atención y en su ejecución escolar exclusivamente al medicamento. Es importante señalar que muchos niños mejoran al principio pero luego las conductas disruptivas aparecen de nuevo, ya que no se está tratando el fondo del problema.

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Comentario

  1. La medicación en los niños es un negocio infame y lo que parece un beneficio al principio, termina siendo un laberinto sin saluda. La estigmatización mas los efectos secundarios de estos fármacos son un largo y triste camino que se podrían haber solucionado con psicólogos u otras terapias, pero claro quela industria farmacéutica no sería el multimillonario negocio que es hoy

    1. Lamentablemente es así, Susana. Más lamentable aún que muchos profesionales del campo de la salud sigan insistiendo en que no hay efectos secundarios, o que «no son tan importantes como para suspender el tratamiento». En la práctica clínica he tenido muchos niños con efectos secundarios: irritabilidad, problemas de crecimiento, tics, dolores de cabeza, etc. ¡Qué triste cuando a consulta llegan unos padres con su niño y el motivo de consulta es el efecto del fármacos, sin ellos saberlo!
      El tratamiento psicológico es indispensable, involucrando a padres y docentes en este proceso. Con muchas frecuencias en estos niños, esos que son diagnosticados de TDA pero no se les ha practicado una exhaustiva evaluación que permita ubicar el origen de sus dificultades, hay elementos emocionales qué trabajar. En muchas ocasiones ni siquiera los padres están conscientes de que determinadas problemáticas dentro del hogar es el origen de la distracción o la hiperactividad en el niño, porque no se les ha hecho ver la relación entre estos dos elementos.
      La etiqueta de TDA es una etiqueta global. Dentro de ella caben muchos diagnósticos, todos diferentes, todos con diferentes orígenes… es indispensable que cada niño reciba el tratamiento que requiere para su propia condición.

      Gracias por tus comentarios
      Recibe un cordial saludo

  2. Yo soy madre de un TDA diagnosticado a los 5 años de edad .Desde ese momento luché convencida contra la utilización de medicamentos .No creo , ni creeré jamás que solucionen los problemas que solanente desde el amor y la dedicación se pueden solucionar .Lamentablemente creo que de lo que se trata es de deshacerse de las responsabilidades .Tanto padres como docentes deberían tomar este tema como corresponde y poner la balanza a favor de los niños . Hoy en día mi hijo tiene 18 años , está en su último año de bachillerato y jamás recibió otra medicina que no fuera el apoyo incondicional de su familia .

    1. Hola Silvia, te felicito por tu decisión. Estoy totalmente de acuerdo contigo, los niños que se diferencian de los demás por alguna característica en particular (en este caso asociada a su distracción o su exceso de actividad), necesitan que el medio se amolde un poco a ellos. Necesitan mucha comprensión, actividades que le ayuden a mantenerse activos (con una actividad moderada y en cierta medida dirigida por el adulto). Necesitan además tener normas y límites claros que le den mucha contención, lo cual en un futuro se traducirá en seguridad.
      Recibo continuamente información de mis pequeños pacientes de hace años, ya adolescentes o adultos, y me llena de alegría verlos estudiando en universidades de todo el mundo o ya graduados ejerciendo sus profesiones. Muchos ya son padres y madres, y estoy segura de que tampoco aceptarán medicar a sus hijos por un diagnóstico de este tipo.